Achel

La hermana pequeña de las trapenses belgas

Dentro de los 300 años de historia de Achel merece destacar que gracias a la ayuda de los monjes de Westmalle (otra casa Trapense) ha sobrevivido a dos destrucciones durante la Revolución francesa y la Primera Guerra Mundial. No es hasta 1998 cuando retoman la actividad cervecera y agrícola en la Abadía de San Benedicto de su Blonde y su Bruin. Es la que menor producción tiene entre los sellos trapenses por decisión propia. Un claro guiño a una filosofía clara: calidad por encima de cantidad. 

Un clásico trapista Elaborada desde 1998, se servía solamente, y se sigue sirviendo, en barril en el bar...
Otra joya más de Achel Elaborada desde 1998, se servía solamente, y se sigue sirviendo, en barril en...
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Historia de Achel

La hermana menor del sello trapense belga. La cervecería Achel es la que menos produce de las seis bendecidas en Bélgica por el distintivo de la Asociación Internacional Trapense. Y, como todas sus compañeras, esconde en su sabor siglos y siglos de historia. Año 1648. Unos monjes holandeses fundan una capilla en Achel, una pequeña localidad de Bélgica. En 1686 toma forma de abadía, la de San Benedicto, aunque la primera cerveza, una Patersvaatje, no se fraguó en su interior hasta 1852. Fue después de que el monasterio quedase reducido a escombros durante la Revolución Francesa. Los monjes de Westmalle (otro de los seis sellos trapistas) reconstruyeron el centro y reactivaron su vida agrícola. Es entonces cuando comienza a elaborarse cerveza periódicamente. 

No fue el único revés que tuvieron que superar los religiosos. En 1917 los alemanes desmantelan la fábrica durante su ocupación en la Primera Guerra Mundial. De ahí sacaron 700 kilos de cobre para uso bélico. Desamparados y sin estructura, la cerveza Achel se desvaneció. Hasta 1998. Casi un siglo después el monasterio decide volver a la actividad cervecera. Y lo hace con la ayuda de otras dos abadías reconocidas por sus cervezas trapistas: Westmalle y Rochefort. A día de hoy la Achel ha resucitado con esplendor con sus magníficas Golden y Belgian Strong Ale. 

Las cervezas Achel

Requisitos del sello trapense

No es lo mismo elaborar cerveza trapense que de abadía.  Las primeras suelen ser generalmente turbias, ya que no se filtran, de fermentación alta (Ale), con alguna excepción. Y para recibir el sello de autenticidad trapense deben cumplir tres normas fundamentales que no necesariamente cumple una cerveza de abadía: 

  1. La cerveza debe elaborarse dentro de las muros o en las proximidades de la abadía/monasterio.
  2. La producción debe ser elaborada por, o bajo, la supervisión de la comunidad monástica y la misma debe estar arraigada al monasterio y su cultura monástica.
  3. Los ingresos obtenidos de las ventas serán usados para el sustento de los monjes y para el mantenimiento del monasterio. Lo que sobre debe destinarse a obras sociales.

¿Dónde comprar cervezas Achel?

Es relativamente encontrarse las cervezas rubias y tostadas de Achel en tiendas especializadas y cervecerías. La opción más práctica, en cambio, es hacer un pedido en Escerveza para que la esencia trapista llegue a la puerta de tu casa.